miércoles, 5 de mayo de 2010

Escritora de El Bolsón recibió importante premio en la Feria del Libro

Martha reveló “El Secreto de la Caverna”
Feria del Libro de Buenos Aires
Martha Perotto, escritora de El Bolsón ganó el segundo premio Sigmar de Literatura Infantil. En el marco de la Feria del Libro de Buenos Aires, recibió los honores que esta distinción le otorga.

En la Feria del Libro de Buenos Aires, el día 28 de abril, se entregaron los premios correspondientes a la segunda edición del Premio Sigmar de Literatura Infantil. El ganador fue Sebastián Lalaurette con su libro "Rodrigo y el libro sin final" y el segundo premio correspondió a Martha Perotto con "El secreto de la caverna".    El jurado estuvo constituido por reconocidas profesionales como: Elisa Boland, Norma Huidobro y Alicia Salvi quienes también otorgaron dos menciones especiales.    Los dos primeros premios han sido publicados en la Colección Telaraña con hermosas ilustraciones. La colección ya cuenta con numerosos títulos y se ha ganado el aprecio del público por la calidad de sus textos y su cuidada edición. Además está segmentada en tres niveles: Lector, Muy Lector y Mega Lector.    La entrega de premios se realizó en la Sala Alfonsina Storni del Pabellón Blanco y finalizó con un brindis.    Con respecto a "El secreto de la caverna", de Martha Perotto, con ilustraciones de Andrés Alvez, podemos leer en la contratapa:    "Mercedes, Julia, Claudio y Santiago forman un equipo para realizar un trabajo de recolección de fósiles de dinosaurios. Son alumnos de cuarto grado de la escuela del pueblo de El Chocón, Neuquén. Viven en una de las zonas del planeta donde más abundan los fósiles: la Patagonia Argentina. Pero lo que no imaginan es que, tras esa inocente tarea, se esconde la aventura de sus vidas".    Martha Perotto reside desde hace treinta años en El Bolsón, Río Negro, y ha escrito numerosos libros, entre ellos "Aventuras en el fondo del mar", también para niños.

viernes, 16 de abril de 2010

Resultados Premio Sigmar de Literatura Infantil

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Premio Sigmar de Literatura Infantil y Juvenil 2010

Editorial Sigmar comunica los resultados del Premio Sigmar de Literatura Infantil y Juvenil 2010. Más de 170 autores de todo el país participaron de esta convocatoria, presentando novelas o antologías de cuentos, dirigidos a lectores de entre 7 y 10 años. El jurado estuvo integrado por la Prof. Elisa Boland, escritora y bibliotecaria, la Prof. Norma Huidobro, escritora, y la Prof. Alicia Salvi, especialista en literatura infantil.

  • Primer premio ($12.000 y publicación de la obra)
    Obra: Rodrigo y el libro sin finalAutor: Sebastián Norberto Lalaurette (Seudónimo: Linmer)
    Opinión del jurado: "Relato original, muy bien narrado. El trabajo del escritor, el proceso de escritura de una novela, su estructura formal, la conexión de sus episodios, la creación de personajes y su función dentro de la trama, todo eso está presente en la historia de manera natural”.
  • Segundo premio ($6.000)
    Obra: El secreto de la cavernaAutora: Martha Perotto (Seudónimo: Consuelo)
    Opinión del jurado: “Tiene misterio, suspenso y acción muy bien dosificados. Una historia muy bien estructurada. Destacamos una excelente puesta en escena en la Patagonia”.
  • Menciones especiales del jurado
    Obra: Oliverio y los DlobsAutora: Ana Beatriz Vexler (Seudónimo: Flor Miralunas)
    Opinión del jurado: “Relato ágil, original y divertido. Narrado en primera persona por un niño que, accidentalmente, entra en contacto con pequeños seres extraterrestres”.
    Obra: Vidas piratas
    Autor: Martín Blasco (Seudónimo: Archivaldo de la cornisa)
    Opinión del jurado: “Relatos sumamente originales, muy bien escritos, con humor e ironía del principio al final. Diálogos ágiles e ingeniosos.

Las obras ganadoras del primer y segundo premio serán publicadas e integrarán la colección Telaraña. Se encontrarán disponibles desde la próxima Feria del Libro de Buenos Aires, en el stand de la editorial (stand 1022, pabellón verde).
Independientemente de lo establecido por las bases del concurso, por su originalidad y su calidad literaria, Editorial Sigmar publicará los trabajos que han recibido menciones. Ambas obras integrarán también la colección Telaraña y se encontrarán disponibles a partir de Julio de 2010.
El Premio Sigmar constituye el premio de mayor dotación otorgado por una editorial argentina independiente a la creación de autores argentinos de Literatura Infantil y Juvenil.
La entrega de premios se realizará el próximo miércoles 28 de abril, a las 18, en la sala Alfonsina Storni de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, predio de Exposiciones de La Rural.
El Premio Sigmar de Literatura Infantil y Juvenil ha sido declarado de interés cultural por el Honorable Senado de la Nación Argentina, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires y el Ministerio de Cultura e Innovación de la provincia de Santa Fe y declarado de interés educativo por el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la provincia del Chaco.
Cuenta con el auspicio del Ministerio de Educación de la Nación, el Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Fundación El Libro, la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina (ALIJA), la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) y Foro 21.

Ver colección telaraña completa: http://www.sigmar.com.ar/Coleccion/118/Telara%C3%B1a#.UyCKqPl5OSp 

jueves, 5 de noviembre de 2009

Martha Perotto integra “Leer la Argentina”

Escritora de El Bolsón en libros del ministerio de educación de la nación
martes, 03 de noviembre de 2009

La reconocida escritora Bolsonesa  Martha Perotto, fue seleccionada para integrar la serie de libros de cuentos que tiene por título Leer La Argentina, Perotto figura en el ejemplar dedicado a Patagonia.

Con su cuento En Viaje Martha Perotto forma parte de este trabajo del ministerio de educación de la nación que se distribuye  gratuitamente en todas las escuelas nacionales.
Cada región del país tiene una edición por lo que la colección la conforman 7 ejemplares, entre ellos obviamente figura Patagonia, dentro de este ejemplar en la pagina 23 nos encontramos con el cuento de la escritora local “En Viaje”.
El cuento trata de  un viaje que realiza un visitante de la Patagonia que debe emprender su regreso desde una estancia en cercanías de Leleque por lo que viaja a caballo hasta el terraplén de la Trochita, allí comienza el atrapante relato de cómo vivió este hombre su viaje.

Martha Perotto desde 1980 reside en El Bolsón, es maestra y profesora  en lengua y literatura, ha publicado: Cuentos para un invierno largo, Novelas como: De un castillo en Patagonia, algunos de sus textos integran varias antologías patagónicas.

jueves, 28 de mayo de 2009

Resumen de los Libros

CUENTOS PARA UN INVIERNO LARGO
Un hombre es acosado por los fantasmas del pasado en el cuento “Necesito que me crean”; un policial sorprende en “Mal abono”; un drama en la montaña se desarrolla en “Juntos” y el misterio de lo sobrenatural en “Amarillo viejo”. Estos cuentos, escritos en inviernos largos, muestran una sugestiva variedad de temas y formas.



Los muros de un castillo empiezan a crecer en el faldeo del Cerro Piltriquitrón. Nada detiene el impulso vital de Arianne, una mujer que cumple su sueño a pesar de las dificultades.
La bucólica vida del pueblo se entremezcla en la novela con las historias que narra la protagonista y con su mirada hacia un pasado remoto.



TERRITORIO: WAL MAPU
Un paleontólogo, realizando exploraciones en el norte de Neuquén, se relaciona con una comunidad indígena que luego se ve afectada por la contaminación con petróleo del agua que consume. Él y una maestra rural arriesgan su carrera y su vida para ayudarlos. Después, realizan un importante descubrimiento paleontológico y un éxodo, casi bíblico, del pueblo.



EN VIAJE Y OTROS CUENTOS
Historias en las que los paisajes patagónicos se deslizan como cuadros entrevistos por las ventanillas de “La trochita”, un tren que es narrado en el cuento que da título al libro. La estepa y la meseta, la montaña y el bosque son los principales protagonistas.



AVENTURAS EN EL FONDO DEL MAR
(Novela para niños)
Una guerra va a iniciarse entre los siniestros “Hombres Azules” y los pacíficos “Ojos Grandes”. De su resultado depende la felicidad futura en las profundidades del Océano Atlántico. ¿Podrán los “Ojos Grandes” acabar con las ambiciones de poder de Pallidus, el malvado jefe de los “Hombres Azules?”

miércoles, 27 de mayo de 2009

Necesito que me crean



Del libro Cuentos para un Invierno Largo



Entre Gualjaina y Paso del Sapo hay un mojón que marca la entrada a una comarca extraña, de agreste belleza. El mojón, Piedra Parada; la comarca, El Mirador.La Piedra Parada, junto al río Chubut, alza su mole de más de cien metros de alto, marrón rojiza, como un prisma olvidado, juguete gigantesco de algún dios niño. La región a la que abre paso guarda sorpresas en los miles de tonos y formas que se suceden. Sólo es posible admirarla como se merece en un lento paseo a caballo que dure varios días o desde la altura, si se pudiera volar con las alas fuertes de un cóndor o de un buitre.
Un día de invierno, hace ya tres años, bajó de la camioneta que lo había levantado en la ruta. Llevaba en la mochila todas sus pertenencias, todo lo que tenía en el mundo sobre sus espaldas.
De pie en el centro del camino, miró al vehículo hasta que se perdió a lo lejos. Saltó el alambrado y se acercó a la enorme piedra, la tenía enfrente. Caminó un trecho y divisó el vado, las huellas lo marcaban.
Se sacó los botines y los colgó de la mochila, se remangó los pantalones por encima de la rodilla y empezó el cruce en diagonal.
El río estaba hondo, el agua se arremolinaba. Hacia la mitad del recorrido una piedra floja lo hizo trastabillar y cayó de espaldas. Sintió que el pie se doblaba de manera anormal apresado en el fondo. Luchó para incorporarse venciendo el peso de la mochila, finalmente pudo hacerlo y liberarse. Le extrañó no sentir dolor, el frío del agua debía haberlo insensibilizado. Probó y al notar que podía apoyar el pie se apresuró a salir.
Empapado, llegó a la orilla y revisó sus pertenencias. Por suerte los fósforos y el escaso pan, que estaban envueltos en bolsitas plásticas, se habían salvado de la mojadura.
Pensó en hacer fuego para secarse pero calculó que en tres horas llegaría. Si se demoraba se haría de noche.
Se ajustó los botines y empezó a caminar. Rengueaba un poco. Decidió confiar en sus fuerzas y para ahorrarlas enderezó hacia el Cañadón de la Buitrera, un tajo profundo en la montaña, que le acortaba el camino.
Entró en él sin prestarle atención, miraba el suelo ensimismado en sus pensamientos ¿le darían el trabajo? ¿lo dejarían pasar allí este invierno que amenazaba ser duro en todo sentido? Sus amigos no le iban a fallar. ¿Y si no estaban? Forzaría alguna ventana, luego la arreglaría... o podía meterse en el galpón, con los animales, hasta que llegaran. Se sintió más seguro, no iba a tener problemas ¿dónde iban a encontrar un peón para toda tarea más barato? Lo que necesitaba era gente amiga, lo había pasado mal últimamente.
Llevaba ya un buen trecho recorrido cuando levantó la vista y sintió que el alma se le encogía. Los paredones tan altos y del mismo color y material que la Piedra Parada parecían venírsele encima.
Estaban tan cerca las murallas del desfiladero, separadas sólo unos cincuenta metros una de otra, que sintió claustrofobia. Miró hacia atrás y ya no vio la entrada. Había girado en una curva y no divisaba más que encierro. El sol no llegaba, una difusa claridad lo envolvía todo.
El hilo de agua, que corría junto a la senda apenas marcada, estaba orillado por un poco de pasto tierno y algunos matorrales. Las paredes tenían cientos de agujeros. También se veían algunas cuevas enormes en lo alto. La sensación de encierro se hizo más profunda. Estaba aterido.
Debía de ser el frío y el tirón en el tobillo los que le daban esa pesadez a su espíritu. Pisó un guijarro y sintió un pinchazo en la médula del hueso. Hizo un esfuerzo para recuperarse, no debía detenerse. Así, en caliente, no dolía tanto, si paraba sería peor.
Limpió una rama seca y la usó de bastón.
El camino ascendía. El lo había recorrido hacía tiempo, de a caballo y con un compañero. Le había parecido más fácil, no recordaba tanta piedra, tanta trepada.
Otra vuelta y más roquerío. El tobillo no resistía el esfuerzo. El botín le atenaceaba la pierna que comenzó a latirle.
Decidió tomar un respiro, le aflojaría los cordones al zapatón. Se sentó en una piedra junto al arroyo y soltó la atadura. Un gran alivio lo reconfortó pero pronto el frío le hizo castañetear los dientes. ¿Frío o fiebre? Se tocó la frente...ardía.
La noche llegaba aprisa allí, en el fondo. Se le ocurrió pensar que nadie sabía de su viaje. Los de la camioneta que lo había traído iban lejos y ni siquiera lo conocían. Sus amigos no lo esperaban. Sintió miedo.
Se paró e intentó caminar. El zapato flojo le había dado un alivio momentáneo. No podía apoyarse. Sentía el pie como algo ajeno a él, capaz de imponerse. Lo obligaba a continuar el descanso.
Menospreció el suceso, peores cosas le habían ocurrido durante su vida aventurera.
Miró alrededor. Estaba en un punto un poco más ancho del cañadón. Saltando en un pie reunió unas matas secas para encender fuego y aprovisionó más para mantenerlo durante la noche. Al día siguiente, luego de un descanso, todo iría mejor. La aurora es la esperanza del centinela y el viajero.
El fuego le costó un poco de trabajo y unos cuantos fósforos pero lo logró. El chisporroteo de las ramitas frágiles le encendió también el corazón.
Mordisqueó un pedazo de pan duro, resto de su almuerzo del día anterior y recordó que no había comido con el ajetreo del viaje. Extendió junto al fuego el contenido de la mochila para que se secara y se acostó en el suelo, la manta estaba demasiado húmeda, usó la mochila de almohada y se durmió.
Despertó con el cuerpo rígido y un dolor terrible en el pie. Tenía mucho frío; la cabeza ardía de fiebre. El fuego se había reducido a unas minúsculas brasas que luchaban por no extinguirse. Calculó que era la medianoche. La luna llena, una luna clara, de frío, suspendida en lo alto de la brecha, iluminaba las altísimas paredes.
Moviéndose con dificultad agregó primero unas ramitas al fuego; luego, con desesperación, echó matas enteras, el miedo lo iba ganando. Las llamas ágiles y altas multiplicaron las sombras en el desfiladero. Un bulto grande, dando chillidos desafinados cruzó sobre su cabeza. ¿buitres? Probablemente, un lechuzón.
Cerró los ojos, algo más frío que la helada nocturna le traspasó el alma. Se encogió haciéndose pequeño, un latido tan solo en lo inmenso de la soledad.
Afuera, sombras y miedo; adentro, sueños y miedo.
De cada uno de los agujeros del paredón de piedra empezó a salir una masa blancuzca que se descolgó en cascada de las oquedades que cubrían las paredes. Las puntas sueltas danzaban como movidas por los alambres invisibles de un titiritero macabro. Se elevaban, se unían para dibujar suspendido en el aire, de pared a pared, un inmenso rostro de mujer. Fatídica medusa con cabellos de gusanos.
Extrañamente se asemejaba a la que lo había hecho sufrir tanto, aunque ésta era más hermosa, más helada, (miró sus ojos) más atractiva...Se fue acercando...Extendió las manos y aunque creyó que sólo tocaría el humo de un ensueño febril sintió un contacto viscoso. Un frío glacial le entró por las yemas de los dedos, le recorrió las palmas, le trepó por los brazos y le fue ganando el cuerpo. Luchó por su vida con una concentración mental que nunca creyó haber poseído. Su yo pareció refugiarse en lo más recóndito hasta desaparecer aún de su propia conciencia. No supo más...


El rostro de su amigo estaba sobre el suyo. El joven le agarró la mano con desesperación; era algo real, cálido.
Dejó que sus ojos recorrieran el lugar. Estaba en un rancho, mucha gente silenciosa los rodeaba. El que se reuniera tanta gente se daba sólo en los velorios.
La mirada de su amigo estaba llena de compasión al preguntarle:
¿Qué te pasó?
Un temblor extraño, imparable, le recorrió el cuerpo. Contó una sola vez lo ocurrido con palabras entrecortadas. Nunca más lo repitió. Su historia pudo haber sido interpretada como el sueño de una mente afiebrada, sólo eso, pero él sentía que había vivido algo sobrenatural.
Buscó explicarse de la mejor manera posible, necesitaba que lo comprendieran...ese terror no se vive sin perder la cordura.
Lo tranquilizaron asegurándole que le creían pero él insistía tratando de transmitirles aunque sea una idea aproximada de su tortura.
Nadie apartaba la vista de él.

Cuando terminó, el más viejo de los presentes, con un profundo suspiro, se levantó, tomó algo de la cómoda y le dijo:
Le creemos. No hay que pasar la noche en los cañadones. A usté lo visitó la muerte. y le acercó un espejo.
Se miró con asombro. Tenía el pelo completamente blanco.